Tercera Parte
Siempre ha sido relativamente fácil encontrar a un responsable de lo que nos pasa, no es suficiente exigir un cambio y culpar al gobierno del desempleo, la pobreza, los asaltos, las violaciones a los derechos humanos, etc. Se requiere que la ciudadanía se exprese y haga valer su inconformidad para que se produzcan los procesos de cambio que realmente resuelvan los problemas, sea quien sea el culpable original. Cualquier camino de participación es valido, mientras se mantenga en el marco de la ley. No importa que nos limitemos a protestar con cartas y comunicados ante la autoridad que nada hace por tapar un bache enfrente de nuestra casa, por ejemplo.
Los procesos de cambio en una sociedad suelen ser imperdibles. Hoy podemos decir que México avanza en un camino que profundizará su democracia y hará que el estado de derecho encuentre mejores medios para su total instauración. Sin embargo nada se resolverá sin la participación ciudadana. Mientras haya abstencionismo poco se avanzará, algunos aprovecharán la ausencia de los electores y los escasos recursos se los apropiarán. Nuestra participación por muy pequeña que parezca, contando con la información pertinente y expresada en nuestra opinión, puede ser contagiosa y eliminar el virus del abstencionismo que poco aporta a nuestra problemática de país, de estado o municipio.
Si del voto se trata debemos señalar que el voto no debe ser un cheque en blanco que los funcionarios elegidos pueden usar a su arbitrio.
Pasadas las elecciones, los electores deben seguir participando, haciendo respetar su voto en los comicios contra posibles fraudes.
Conlusión
Solo una actitud participativa, responsable y organizada hará posible que el voto tenga pleno significado en la construcción del futuro de nuestra sociedad. La energía que pongamos en nuestra participación política abrirá caminos a un mundo de mayor justicia y libertad.
Estamos viviendo tiempos difíciles pero con fe y esperanza, el bien vencerá al mal porque estamos unidos al Señor de la historia que supera cualquier situación y destruye muerte con su resurrección. Vivir cristianamente el compromiso político. Todos estamos llamados a empujar la historia hacia una realidad donde reine la verdad, la fraternidad, el amor y la paz.
A todos nuestros fieles y hombres de buena voluntad, recomendamos una actitud de perseverante oración ante Dios nuestro Padre amoroso, para que el acontecimiento de las elecciones en nuestro Estado de Baja California se realice en un clima de paz, de verdad, de justicia y cordura de modo que nuestras instituciones salgan fortalecidas. Que la santísima virgen María nuestra señora de Guadalupe interceda por los que vivimos en esta Región y en toda nuestra Patria para que la paz de Cristo reine en nuestros corazones.