Segunda Parte
promueva la educación ética, la observancia de la ley y de los derechos humanos y emplee un mayor esfuerzo en la formación ética de la clase política.
Los católicos están obligados a confrontarse siempre para tener la certeza de que la propia participación en la vida política esté caracterizada por una coherente responsabilidad hacia las realidades temporales.
Criterios par la participación:
En vistas al ejercicio del voto recordamos algunos criterios pastorales que ofrecieron en 1987, El Sr. Arzobispo Adolfo Suárez Rivera y Obispos auxiliares de Monterrey, para la participación:
"No identificar ningún programa, proyecto o partido político con la fe cristiana, ni con la Iglesia ni siquiera en los casos en que se afirma que están inspirados por la Doctrina Social de la Iglesia. Tampoco debemos crear falsas oposiciones entre la fe cristiana y los partidos políticos que actualmente actúan en nuestra Patria. Mientras el auténtico magisterio eclesial no declare que la pertenencia a un partido político determinado implica grave riesgo para la integridad de la fe o que, de hecho, existe incompartibilidad entre la fe y un partido político, corresponde a la conciencia recta y bien informada de los católicos realizar el debido discernimiento y optar bajo su propia responsabilidad.
"Prestar especial atención a la formación integral de la juventud que incluya la dimensión política de la fe y la motivación para la participación".
"Reconocer y promover la fuerza que representa la participación de la mujer en el campo político".
"Participar en las elecciones con entusiasmo y generosidad movidos por la fe y caridad cristiana, asumiendo el compromiso que a cada quien le corresponde como miembro de la sociedad".
Además:
Consideramos fundamental que en las próximas elecciones todos los que están inscritos en el padrón electoral estatal y tienen sus credenciales acudan a las urnas a depositar su voto, "discerniendo previamente el ideario de los partidos y la capacidad de sus candidatos para promover la justicia, la paz y la verdad".
Quienes han sido designados funcionarios de casilla y los representantes de los partidos políticos en las casillas , así como los demás organismos electorales vigilen el proceso de las elecciones y ejerzan su labor con honestidad y espíritu de servicio. Solo así contribuirán a que se respete el pronunciamiento de los electores.
Consideramos inmorales las estrategias de quienes pudieran antes y después de las elecciones, ejercer métodos y medios ilícitos de presión sobre la ciudadanía y las autoridades para forzar los resultados de las elecciones a favor de un partido. Estas estrategias atentan contra la libertad del electorado.
Colaboremos para que el proceso electoral de Agosto 2004 "se desarrolle en un clima de respeto, de civilidad y de madurez. Debemos rechazar de forma absoluta toda violencia verbal o física, el camino para cambiar la situación no es la violencia".